Hoy ha nacido una nueva Cassandra. A partir de hoy voy a mirar al mundo de cerca, cara a cara. A los ojos. Sin miedo.
Esta mañana me levanté cansada de mi propia existencia. Voy a caminar cambiando el rumbo de mis pasos. Sin seguir la línea recta que marcaron otros en mi camino. Y no me importan lo que los demás piensen u opinen. Esta es mi vida, mi manera de vivirla, de disfrutarla. De saborearla. Porque sólo tenemos una.
He secado todas mis lágrimas, que en realidad no eran sino tus lágrimas viviendo su vida a través de mis ojos. He puesto tiritas (en algunos casos parches) a las cicatrices de mi corazón. He juntado todos los trocitos rotos tras años y años de desengaños, he formado con ellos una estrella y los he guardado en el fondo de mis recuerdos, donde nadie pueda rescatarlos.
Y de los besos perdidos en labios amargos borré su sabor bebiendo a la salud de quienes nunca me quisieron.
Desde hoy soy una nueva Cassandra. Única. Diferente. Pero en el fondo la misma de siempre.
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